6 de septiembre de 2022
Por: IRC
Tiempo de lectura: 3 min.
Llevamos semanas dedicando nuestros blogs a explicar todos los acontecimientos que nos rodean y que están afectando de forma directa en toda la ciudadanía: inflación, cadena de suministros, la guerra entre Rusia y Ucrania … Lo que está claro es que vivimos un momento de incertidumbre que no deja a nadie indiferente.
La ola inflacionista que afecta a nuestro país y al resto de Europa es ya una realidad. Según el Instituto nacional de Estadística (INE), la inflación interanual en el Índice de Precios al Consumo (IPC) general de España a Julio del presente año es de 10,8%.
Mientras tanto, Moscú, amenaza de forma directa con llevar a cabo un corte total del suministro de gas en Europa. Es por ello, que Bruselas se marca como objetivo la reducción del consumo energético para poder hacer frente a esta grave crisis.
En España en concreto, el objetivo es racionalizar el uso de energía en edificios e instalaciones administrativas. Se han decretado horarios para el encendido y apagado de estos edificios, temperaturas mínimas y máximas en interiores, el refuerzo del teletrabajo y el uso (con bajada de precio) del transporte público.
Todas estas medidas y más van de la mano del plan de reducción del consumo energético en la AGE que elabora el MITECO, con medidas estructurales en consonancia con la Estrategia a largo plazo para la Rehabilitación Energética en el sector de la Edificación en España, y el Plan nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC).
En nuestro país, desde hace años, hay un proyecto junto a Francia que podría ayudar a solventar el problema de la crisis energética. Un proyecto que lleva desde 2019 abandonado pero que según el gobierno, sólo se necesitarían ocho o nueve meses para que se encuentre operativo. Sería la creación de un gaseoducto, conocido también como Midcat, junto al país vecino, Francia.
Una alternativa a esta emergencia energética que conectaría Cataluña con Francia y serviría de suministro para el resto de Europa. Pero esta no sería la única opción, el gobierno afirma que para que para aumentar el suministro se podría mejorar la infraestructura ya creada en el País Vasco, lo que permitiría enviar 7.000 millones de metros cúbicos de gas al año.
No hablan de soluciones inmediatas sino de “parches” temporales que ayuden a amortiguar la crisis y que permitan la independencia energética de Rusia.
¿Pero cuál es la posición de Francia ante esta llamada de Alemania?
El gobierno francés, afirma que el gaseoducto tardaría demasiado tiempo en ser construido y se posiciona en contra de su utilidad a corto plazo. Cree que no es capaz de responder a la crisis energética actual.
Ante esta postura, gobierno abre la puerta a un acuerdo con Italia. Así lo ha afirmado en una entrevista en Bogotá y posiciona a España como una alternativa energética que suministre a Europa.
Pero en los últimos días y tras las presiones españolas e italianas, parece que Francia abre la puerta a un estudio del proyecto. El encargado del mismo, es el ministro de Economía Bruno Le Marie. Aunque no son todos dentro del gobierno los que están de acuerdo. Sigue en pie una parte muy amplía que se niega a llevar a cabo este proyecto en el país galo.
Con todo ello, ¿qué riesgos corremos como país sino le ponemos solución y seguimos como hasta ahora?
Todas las medidas contadas anteriormente afectarán de forma directa a nuestra economía. Las grandes ciudades de este país que tienen vida nocturna se verán afectadas ante el inminente apagón de todo a cierta hora. Sin embargo, el grueso del impacto llegará en invierno.
En España, ya ha sido aprobado el decreto ante esta crisis para hacer frente a los próximos meses de invierno. España logrará un ahorro del 7% desde el pasado 1 de agosto hasta el 31 de diciembre.
Son muchos los que aseguran que nos encontramos ante el invierno más duro. La reducción del consumo de gas llegará directamente a los hogares y su encarecimiento hará que sean muchas las familias tanto españolas como europeas que sufran estas consecuencias de manera directa.
No serán pocos los hogares que ante la inminente subida de la luz no sean capaces de llegar a fin de mes. Pero esta no es la única amenaza, ¿tendremos gas este invierno? Si Rusia nos corta el suministro y el gaseoducto no se lleva a cabo, ¿podremos calentarnos este invierno?
En las próximas semanas podremos ver la evolución de esta crisis y como a corto plazo afecta a la población general. ¿Qué pasará con el gaseoducto?
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